Lunes, 12 de mayo de 2008
20 de julio de 1972
Léase Eclesiastés 12.1-7
Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: «No tengo en ellos contentamiento».
-Eclesiastés 12.1 (RVR)
Es posible que un niño diga, «Cuando crezca, pensaré acerca de Dios». O cuando llegue a ser joven, diga, «Cuando prospere mi negocio, entonces tendré tiempo para las cosas espirituales». El negocio tuvo éxito. Pero, el hombre de negocios dice, «Todavía no». Comenta diciendo, «Mis niños me necesitan por ahora. Cuando crezcan, tendré tiempo para pensar de Dios». Los niños crecieron y prosperaron. El padre envejeció y murió.
La vida es una dádiva de Dios al hombre. Esto le da el derecho de gozarla en su plenitud. Al mismo tiempo, somos responsables a Dios por la forma como la utilicemos.
El escritor de Eclesiastés nos hace recordar que la vida se aleja con rapidez y que hemos de utilizar las oportunidades que se nos presenten. El posponer dar a Dios el primer lugar en nuestras vidas puede traer experiencias amargas en lugar de una vida plena de gozos y satisfacción permanente.
Nicolás Obispo Pérez (República Dominicana)
Oración:
Padre Celestial, te damos gracias que nos has dado vida por medio de Jesucristo, Tu Hijo. Ayúdanos a mantenernos fuertes en la visión que tenemos de Ti. Por los méritos de Cristo. Amén.
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PENSAMIENTO PARA EL DÍA
El Espíritu Santo hace posible que apreciemos los valores de nuestras vidas.
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OREMOS:
Para darle el primer lugar al señor.